Sitges film festival

Sitges in your eyes, in your ass, también.

(El título de la entrada no tiene que ver con nada gay, aunque algo de una perla anal y un ojete hay, pero  es mas inocente de lo que parece.)

Resucito el blog para contar como ha sido mi primer Sitges después de muchos años queriendo ir, y aunque el festival continua a nuestro regreso (¡como se atreven!) con cosas que me moría por ver, como Ninja Kids, Zaborgar, Extraterrestre, The Raid, Invasión of Alien Bikini o Diamond Flash, y me quede sin entradas para Attack the Block, me limitaré a comentar lo que SI he podido hacer y no lamentarme por lo que me he perdido (mentira, porque decirlo ya es un lamento en si mismo, pero dejadme vivir en mi burbuja).

De Sitges me llevo una bonita sensación del ambiente de las presentaciones, de la ilusión que se respira, el monete pillando el avioncico, el aplauso colectivo y una que se cree muy dura pero en realidad es una moñas,  se emociona con estas chorradas.   He tenido la suerte de que no he salido de ninguna proyección “despotricando” de ninguna película y eso ya es un logro

Viernes, primer día y pase mañanero de Intruders de JC Fresnadillo. Tenía ganazas.  No le aplico el baremo de Intacto,  aprecio en su justa medida las características comunes en la filmografía de un mismo director, como forma de crearse un sello propio, pero valoro mucho mas la capacidad de poner el contador a 0 con cada nueva película, con el riesgo que supone. Me parece que no es tan ambiciosa como se cree (a pesar de su proyección internacional y de la taquillaza que esta haciendo) y que precisamente las carencias que tiene están en el efectismo del terror que intenta usar como reclamo, porque a poco que se preste atención no es tal lo que cuenta si no la forma en la que esta contado. No se como explicar esto sin SPOILEAR, os quedáis un poco igual y lo siento, debéis verlo

Lobos de Arga o todo lo que puedas comer por el precio de la entrada. Ambientazo, aplausos hasta para el logo del iCo, un Carlos Areces y un Secun de la Rosa desenfrenados en una comedia con gags de toda la vida y muy buen ritmo. Y le di la máxima puntuación para el premio del público.

Donde hay pelo hay alegría.

Por como esta el panorama, si tengo que elegir con un DVD en cada mano entre una denominada como “la comedia del año” y otra como “La comedia de hombres lobo con Areces”, esta cristalino. Vamos a ver si nos vamos centrando.

Sábado tarde. Cortometrajes en el Miramar. Me gustaron mucho Agustín del Futuro de Pablo Hernando que reivindico como mi corto favorito de 2011 con merchandising incluido , Sabrina de Sergio Colmenar con Jordi Vilches que esta enorme en este corto y 8 de Raúl Cerezo que es rarísimo, con una atmosfera muy conseguida y muy malrollo todo (fue este corto el que directamente me peto los plomos). Me parecieron flojos todos los demás.

Misma noche, nos quedamos a la proyección de “Carne Cruda”, la película caníbal de Tirso Calero. Salvando los prejuicios iniciales, es una película que había que ver por Ferrán Gadea, que nos convenció de que teníamos que verla y a “Tonet” no podemos negarle nada (por cierto, si os mola, Ferrán Gadea tiene aparición en la nueva de Alex de la Iglesia, “La chispa de la vida”).

También es que sale un Director/Guionista/Actor/Cantante/Mago de la ciencia ficción “cutre”, que ya sabéis que me gusta, no vamos a mentir porque luego me llenáis los comentarios con tonterías.  Además, esta muy bien no haberme enterado de esto por seguir su twitter y haberlo hecho por Tonet antes de que se empezara a rodar, así tenía una coartada para arrastrar a la gente a verla, que acaba de irse a la mierda con este párrafo por cierto.

Carne Cruda es una película que se nota que hay amor por el género de terror, muchas referencias a los 80 (mucha atención a Susana Estrada, a un Máximo Valverde Miami Vice style y a la intervención de Nacho Vigalondo, que tiene mucha chispa) y alusiones a un tipo de cine, que se hacía con mas ganas que dinero y que salía como salía, pero que daba lo necesario, porque es que sencillamente no se le podía pedir NADA (ay, jajaja). ¿Lo mejor?, que si NO la recomiendo es por las mismas razones por las que hay que verla, pero es que tampoco puedo ir de intelectual ni con mojigaterías después de haber visto cosas tan horripilantes como Transformers 3.

El domingo no vi nada porque me fui a cambiar cromos de Hello kitty al mercat de Sant Antoni (en realidad fui a comprar libros viejunos, no quería quedar de gafapasta, pero no puedo mentiros que no os conozco de nada). Luego me pase la tarde jugando al Arkham Horror con mis anfitriones hasta que se me seco el cerebro y solo podía recitar “ia ia ia! Cthulhu fhtagn!!. Así toda la noche, hasta tuve que lidiar con un mosquito gigante de los que zumban en modo Ximo Bayo y que me devolvió de los brazos de Morfeo a la realidad.

Lunes, mi último día en Sitges que no habría sido lo mismo si me hubiese perdido Underwater Love de Shinji Imaoka, mereció la pena el viaje, el madrugón, las 10 tazas de café anteriores y las cervezas posteriores, quien sabe si para olvidar lo visto(NO).

Apasionante película japonesa en el Prado (sala de cine clásica a mas no poder, que los modernos dirían vintage y yo subo a rancio) a medio llenar, y que seguro que todos los que estábamos allí éramos gente de bien, porque una película tan “especial” no se la puede uno perder por tonterías como dormir. Hay que ver mas cositas así que te recuerdan que la vida es tan corta, como hermosa y que ni siquiera un intenso dolor anal debería quitarte las ganas de bailar. Mención aparte tiene la BSO a cargo de Stereo Total, caldo de cultivo ideal para los bailes desenfrenados y los manguerazos al grito de “Bukakke, bukakke”.

El trailer en HD, la canción mas pegadiza imposible:

Hablando de Love (como hilo temas, eh) el toque final a un fin de semana fantástico lo puso Vermut, del cual disfrutamos su compañía durante nuestras últimas horas en Sitges, después de mil años sin verle el pelo y es que no podemos quererle mas, ojala le vaya mejor que bien a Diamond Flash, porque se lo merece mucho.

Os recomiendo ir a Sitges, se respira muy buen rollo en general, desde ese caminito entre el Auditori y los cines, por el paseo marítimo con esa playa que es enana. ¿Sales de ver una película con los ojos como un lémur?, tranquilidad a pocos pasos, terracita con vistas al mar, para hacer tertulia cinéfila en buena compañía. Incluso en plan forever alone se sienta uno en actitud contemplativa con su copica de vino y a disfrutar de la brisa marina. Me parece una de las mejores cosas que se pueden hacer con el tiempo libre entre película y película.