Prometheus

Prometheus donde no os llaman

Ya hace unos días que me apetecía escribir, pero no sacaba el tiempo, sobre las  nuevas secuelas, precuelas  y los remakes palomiteros. Soy consciente de que puedo resultar muy cansina con el tema de las expectativas con las películas, ya lo siento,  pero hasta que algo me demuestre que me equivoco, no puedo creer otra cosa.

Primeramente, no me molan mucho las corrientes tendenciosas que leo por las redes sociales -también pasa en grupitos presenciales, pero ahí siempre se puede recurrir a la violencia física. No, es broma. No os peguéis.-, cuando no se han visto las películas de las que hablan o se han visto después de muchos condicionantes que poco o nada tienen que ver con el cine.  Estoy pensando en Prometheus, pero constantemente salen ejemplos nuevos.

El caso es que se habla un montón a partir de trailers, artículos, críticas y entrevistas, de Fassbender caca, de la estafa de Lost, de trajes espaciales feos. Se habla de presupuestos estratosféricos arrojados por el WC. Del destrozo de una saga.  De la exhumación ilegal del cadáver de la reina Alien.  Hay una paranoia, que presupone que se nos quiere engañar, que hay que recuperar una inversión sacrificando la sagacidad del espectador frente al método para dummies, porque todo el mundo tiene que ser capaz de querer ver -y recomendar- la película, con solo medio cerebro.
Se parte de casi todo para emitir una sentencia, menos de esas, normalmente, casi dos horas de metraje, que si tenemos suerte, nos dejarán el modo analítico en stand by.

No quiero decir, evidentemente, que no se puede hablar de todos los aspectos que nos apetezcan, libres somos.  Para mi las connotaciones negativas  vienen cuando lo que se hace es emitir un juicio y/o influenciar a otros con ese juicio. Creo que eso de pontificar, sin meditar si estamos convencidos realmente de lo que decimos o vamos con la corriente, ha hecho de películas quizá no demasiado espectaculares (pero en ningún caso lo que entendemos  por “nefastas”), el blanco de todas las indignaciones, del “están mancillando mi infancia”, “esto no se parece nada al comic o libro” o “el traje no se parece al original, han desvirtuado toda la esencia del personaje y me voy a tirar por la ventana a la primera oportunidad”. Luego no paro de leer por todos lados que se innove, que ya esta bien de lo mismo. Luego cuando se innova nos quejamos de que se pierde la esencia de la cuestión. A ver si nos aclaramos.

Y ahora…¿creíais que defiendo los remakes palomiteros y las secuelas/precuelas?, ¿que solo digo esto porque me moló Prometheus, pese a la puta mierda que la mayoría de gente que conozco afirma que es?. Pasemos al lado contrario. Hablemos de ROBOCOP.

Cualquiera que me conozca mínimamente, e incluso leyendo este blog, puede saber que mi adoración por Paul Verhoeven es incondicional, el trabajo de este señor cambio mi forma de ver algunas cosas y me enseño a no dar nada por sentado cuando se trata de películas, palomiteras o no. Asi que ya podéis imaginar como me ha sentado el susodicho remake, así como  Desafio Total y Starships Troopers que en realidad me duelen menos, por basarse en famosas historias de ciencia ficción, de las que, todo el que quiera puede dar su versión. Yo no los veré, porque soy consciente de mi talibanismo con quién yo llamo “mi maestro”, pero entiendo que cualquiera disfrute con ello.

Robocop, el personaje en si, no me merece ese tipo de lealtad…un policía ciborg, me parece igual de bien que la señora Doubtfire.
Tiene que ver con  lo que a mi particularmente me parece importante, que no es solo lo que se cuenta, sino el COMO se cuenta.
Verhoeven, nos hace percibir de forma intuitiva que, un personaje al que le destrozan literalmente el cuerpo para convertido en otra cosa, es un vehiculo para encerrar otra serie de mensajes enmarcados en sus ya habituales diferencias de clases. No la entiendo como un reflejo de la época en la que se rodó, que ha quedado obsoleto y hace necesaria una renovación, ni  me parece una metáfora del futuro que nos esperaba, se ocupa de mostrar que lo atemporal es lo que tiene que ver con la condición humana. Las sociedades y los principios morales pueden cambiar, el hecho de que todos estamos hechos de los mismos elementos físicos y emocionales básicos se mantiene inalterable. No tiene que ver con lo estético ni con la estructura concreta de una película, no tiene que ver con su éxito o fracaso en taquilla, sino con la huella que deja su creador en ella.

Así que, tras lo dicho, no importa mucho que Robocop, en lugar de ser una bestia metálica, ahora lleve un traje negro “made in MOLAR mucho”.  Sin embargo, creo que un remake pensado para reventar la taquilla y morir como todo blockbuster, solo es innecesario cuando no aporta nada que mejore el original o enriquezca mínimamente la fórmula. No creo en esas reglas de “es que no ha pasado suficiente tiempo…”, solo le pido a un remake/secuela/precuela un mínimo esfuerzo, que no sea cada vez mas plana y burda que la anterior, que no pretenda  reeducarme el gusto, a base de bajar el nivel (sacarina). Pero sea como sea, recuerda, que quizá no eres el target y que siempre estará esa maravillosa película original esperándote.