powerbalance

Consumismo de antes de ayer

La tontuna de hoy es sobre una de mis diversiones favoritas. Lo retro. No ese retro de modernillo que parece antiguo pero es nuevo, elegante y guay. El otro, el de las cosas viejas que te encuentras tiradas en cualquier trastero de casa de pueblo y en cualquier rastro. Y no necesariamente cachivaches, también la cultura popular impregnada en esas ideas corrientes que no estaban hechas para perdurar en la mente de nadie mas allá del tiempo que se tarda en leerlo. Me encanta guardar recortes viejunos.

Y donde ahora hay anuncios del último perfume para este San Valentín o de la empresa de ADSL o telefonía de turno, en las revistas semanales, había toda una suerte de absurdos objetos anunciados con una prosa de lo mas risible, ¿Quién no recuerda el aparato de alarma personal o las fresas trepadoras?. Los inicios de un consumismo incipiente, incluso antes de la proliferación de las tiendas de todo a 100.

Antes de la powerbalance y su rollo zen, estos si que eran anuncios convincentes, nada de autoequilibrio de baratillo aquí lo que se vendía era una “FUERZA DEVASTADORA”.

“Te parto en DOS con mi brazo hipertrófico”

La importancia de una redacción diseñada para llegar directamente al ego del sujeto, un comienzo poco sutil de lo que luego se llamaría crear necesidades dónde no las hay y que además funcionaba. Ale.