ciencia ficcion

Another Earth, la mirada del otro somos nosotros

 “Imagina por un momento que tenías un sueño y estuviste a punto de tocarlo. Imagina que experimentaste la libertad y que en tu curiosidad infinita te sentías capaz de mirar cara a cara al universo. Imagina ahora que en la alegría de la fiesta, en medio de toda esa euforia sucede algo inesperado, un instante que lo cambia todo y hace desaparecer esa proyección, tu vida tal como la conocías, se esfuma. Con ella la vida de otras personas que no tenían nada que ver contigo ni con ese sueño que yace ahora, flotando con el resto de motas de polvo brillante, en ese cosmos del que te sentías parte y todo.”

Esto, mas o menos, sería una buena introducción para Another Earth, película que fue proyectada en Sitges 2011, y que si me ha gustado, es quizá, porque es otra de esas películas que nadan en ese caldo de cultivo que es, muchas veces, la ciencia ficción, para diversas historias que tienen como objetivo real ‘colarnos’ cualquier otra cuestión.

Se trata en este caso de un drama bastante introspectivo, que separa dos mundos diferentes, uno con la realidad expresada en aprender de la experiencia, subsanar los errores y aceptar la imperfección, el otro como reflejo ideal de las opciones correctas, de lo que nos gustaría que fuera nuestra vida. Si pensara que Isabel Coixet tiene un seudónimo tendría muchas razones para pensar que se trata de Mike Cahill. Esto lo digo como apreciación personal, podria cambiar esa  fria y húmeda tierra, esos pasillos solitarios por una plataforma petrolifera, a Brit Marling por Sarah Polley y quizá nadie se daria cuenta. O igual si, que sabre yo.

Rhoda, nuestra protagonista, cambia radicalmente su vida y la de una familia a la que no conocía,  justo en el momento en que se descubría un nuevo planeta en una órbita paralela a la tierra, con idénticas características. Como resultado de su fatal error, dos personas pierden la vida y tras pagar a la sociedad con cuatro años de encierro, la chica, emprende la verdadera lucha, esta vez contra su conciencia, contra si misma.

Al mismo tiempo que el nuevo planeta al que llaman Tierra 2, se hace patente, el mundo que conoce sigue plagado de conversaciones intrascendentes, y de vidas que pasan, con mas pena que gloria. Rhoda no olvida sus sueños truncados, pero destila una sensación ajena a todo lo que le queda y las personas que le rodean. Curiosamente vemos a lo largo de la película como esa tierra nueva se acerca, haciéndose mas grande y no acierto a saber, si es de forma metafórica, porque ella se siente cada vez mas lejos de su vida y mas cerca de esa nueva tierra, pero me gusta verlo así.

Por otro lado, ella intenta aligerar parte de su carga de culpa ayudando al superviviente del accidente que provocó, afanándose en reparar el daño causado, pero permaneciendo en el anonimato, amparándose en su deseo de no lastimarle más. Poco a poco, el tiempo que pasa junto a el desata en ella una necesidad imperante de contarle que es la culpable de sus desgracias, liberando así un amor que no puede crecer en el espacio vacío que queda entre la atención que ella le presta y la verdad que él ignora.

Ella debe confiar ciegamente en ese otro mundo, que ya no le es tan desconocido, pues en el momento en el que fueron conscientes de la existencia el uno del otro, se fusionaron, al mismo tiempo que en esa otra tierra 2 sus caminos se bifurcaban. Finalmente, en un completo desinterés por si misma, decide que la solución pasa por reconstruir la ecuación y facilitarle a él la salida de emergencia por la que solo puede pasar uno.

Llegados al final de la película, aún me rondaba una sola pregunta, todavía sin respuesta o mas bien sujeta a interpretación. Si un día nos tuvieramos a nosotros mismos frente a frente…¿que nos diriamos?. 

Esto no son cuernos…esto es más complicado.

Nunca me ha gustado poner puntuaciones, el método académico no me funciona. Pero a veces me apetece hablar de alguna película tanto si me ha gustado como si no y le ha tocado el turno a Extraterrestre, además, todavía esta en los cines, darse prisa, que no se sabe cuanto durará.

Como esto no es una crítica al uso, no voy a contar una trama que podéis leer en en la web oficial ; Donde se puede ver también el trailer. Y quien quiera estrellitas, a Filmaffinity.

Hay un spoiler escondido, si lo encuentras, eso que te llevas 🙂

Como estuve esquivando artículos y spoilers sobre Extraterrestre durante meses (sí, con el ánimo twittero festivo que me caracteriza no es fácil pero lo hice bien:P) y olvide lo mucho que me gustan los trabajos anteriores de Nacho Vigalondo, me fui preparada para dejarme sorprender por lo que fuera; creo que esto es importante porque cuando no esperas nada, la decepción se hace muy difícil.

Con el ojo derecho miro el TWITTER y con el izquierdo miro para OTRO LADO…

Quiero partir de lo primero que supe sobre Extraterrestre, hace mucho tiempo ya en cierto blog de El País ahora desierto: “Es una película diminuta” . Y añado que materializada con bastante tacto, como la elección de las localizaciones -la distribución del piso,  es de hecho tan extraña como la propia propuesta- y contando tan solo con cuatro actores principales, sin dar la sensación de adaptarse a las limitaciones del presupuesto, mas bien, de haber sido concebida para superar esas limitaciones.

Para mi, Extraterrestre se desarrolla dentro de un caos planificado, mientras los protagonistas se mueven en el terreno de la excusa. No me parece una película complicada, pero no es a lo que estamos acostumbrados y requiere un poquito de esfuerzo encontrar la historia, quizá porque aún esperamos que nos la cuenten, en lugar de buscarla bajo diálogos y situaciones que son subterfugios diseñados para el disimulo.
Los fuertes contrastes entre individuos que pueden parecen forzados a simple vista, no son mas que el medio para mostrarnos algo más que torpeza y cobardía a la hora de comunicar los propios sentimientos. Podría llamarse comedia romántica por divertida y porque habla sobre el amor, scifi, bueno, hay un platillo volante. Pero es una película que va de cuernos, de amores no correspondidos y situaciones que nos hacen gracia por absurdas, pero que son bastante amargas en el fondo; SPOILER/ON Como los momentos de cháchara intrascendente, para esconder la vergüenza y la culpa, el uno y la otra, ejemplo en la escena en la que Julio cuenta no se que de tirar una manguera por la ventana, justo después del sexo, como si en ese momento lo mas vital fuera el agua caliente y la manguera de los putos cojones…SPOILER/OFF, a cada uno para lo suyo le viene bien utilizar la peregrina excusa de -“Mira…yo…tu…es que…¡¡OSTIA, UN OVNI!!”, mientras que otro va a la caza de un planeta que conquistar, aunque para ello tenga que echar a sus hombres, matar a sus caballos y tomar a sus mujeres.

Aunque a mi me gustó y la volveré a ver, siendo objetiva reconozco que es una película imperfecta pero honesta, se encuentra en la periferia de todo, a medio camino entre una cosa y la otra, eligiendo el campo a través en vez del camino asfaltado, sin dirigirse a ningún lugar conocido.  No es lo que entendemos por espectacular. Es lo que es. Bonita. Graciosa. Y bastante única.

Spoiler/ON Mi parte favorita de extraterrestre: La secuencia en la que se va la luz y Julia le dice a Julio que deje que sus ojos se acostumbren a la oscuridad, se miran y…pasa cimas en calzoncillos de señor. Bien, todo lo que pasa en esa secuencia es de una sutileza que no le suponía yo a Vigalondo. Para mi esa es la cuestión de Extraterrestre (lo demás trucos sucios todos)  Spoiler/OFF

Postal teaser de Extraterrestre alternativo.

En fin, molaría que esa semilla que de vez en cuando se cuela en las salas con producciones relativamente pequeñas entre tanto blockbuster se transformase en un retoño sano, aunque es casi imposible que eso ocurra.
Si compráis una entrada para ver una película tan difícil de ubicar como lo es Extraterrestre, al menos estaréis siendo coherentes todos los que clamáis por un cine diferente y mas libre. No lo hagáis solo cuando estéis seguros de que podéis cambiar algo, hacedlo porque sois consecuentes;

Un poco de diversidad nunca os quitará nada y a lo mejor, os recompensa.

A la lógica desde el instinto primitivo.

El ser humano esta lleno de contradicciones, si tuviéramos absoluta coherencia entre nuestro pensamiento, lo que decimos y lo que finalmente hacemos, o mostramos a los demás, seríamos perfectos. Pero no lo somos. Somos la cara y la cruz, el bueno y el malo a la vez. Esta paja mental, diréis, ¿a que viene?.

A propósito de uno de mis cineastas favoritos, Paul Verhoeven, al que considero una de las mentes mas preclaras del cine. Es inteligentísimo este hombre.

Ciencia ficción vs Psicomagia. Gana la primera. Claramente.

Prácticamente, crecí con sus películas, tendría unos 8 años cuando vi Robocop por primera vez en un cine de verano. En las múltiples oportunidades que tuve de revisionar en tv, y años después, en vídeo, a menudo me quedaba la sensación de que de algún modo no era capaz de entenderlo todo.

Ya en los noventa con Desafío Total se confirmaban mis sospechas de que no estaba ante una simple cinta de ciencia ficción o acción “sin emoción”, que lo que estaba impreso en cada una de esas secuencias, con Swarzenegger corriendo frenéticamente por su vida, de alguna manera, debajo de la capa de sangre e higadillos, habia mas capas de sangre e higadillos y debajo de esas, habia una capa de realidad, casi profética. Había que descifrarlo, pero no en lo que contaba de forma explicita, si no en lo que la película de algún modo se callaba.

Mas en lo que no muestran, que en lo que enseñan.

Y entonces apareció Showgirls, esa GRAN incomprendida. Esa película que todo el mundo comentaba entre risitas porque había mucha puta y mucha teta, porque estaban todas muy buenas y que golfas eran. Imagino que es complicado en una película así desviar la atención y no quedarse en la superficie, por eso y basándome en lo que me cuenta casi toda la gente con la que he podido hablar de Showgirls, se suele opinar que es una de las peores películas de Verhoeven, que es aburrida, carente de ritmo y que solo vale la pena por su erotismo, el cual muchos, también consideran bastante vulgar, sin la sensual sutileza de Instinto Básico. Siempre suelo recomendar volverla a ver después de que yo les haya comido la olla (LA OLLA, que os leo la mente). No suelen hacerme caso.

 Pero no voy a hablar de Showgirls, (no ahora, quizá en otra entrada) porque quiero empezar por el principio, por la mas evidente, la que es, para mi, su obra maestra, la pura esencia de su cine. Y eso que tengo la opinión de que en el fondo, siempre habla de lo mismo en sus películas, utilizando diferentes contextos y escenarios. Extremadamente versátil en la forma pero siempre coherente en el fondo.

Y añado, humildemente, que para hablar de películas como Starships Troopers me tengo que lavar la boca primero y que este post no se debe tomar como crítica, porque es mi visión, quizá poco objetiva y me ciega el amor 😉

Starships Troopers, se desarrolla en un futuro en el que las clases sociales están muy bien delimitadas, aunque todas conviven afectadas por el mismo control corporativo, promotor de la lucha contra el enemigo común, como medio de autoafirmación de una humanidad mantenida a base de sentirse la especie dominante.

Aunque se nos muestre un futuro que disfruta de una tecnología avanzada, y a cierto sector de la población con una inteligencia sobrealimentada, Verhoeven siembra en nosotros la semilla de la duda, de la anti evolución. ¿Y si esa sociedad es un niño tonto que ha crecido simulando que sabe lo que hace, usando el poder, el miedo, el capitalismo y la ciencia, como piezas de las que conoce el efecto de su aplicación, pero que de las que no entiende su naturaleza?. ¿Y si la humanidad fuese el verdadero monstruo y no los insectos gigantes que pretende erradicar?.

Los ciudadanos, actúan movidos por una falsa sensación de que todo esta bajo control, siempre y cuando, funcionen como una unidad perfectamente cohesionada. En cuanto a los civiles, ¿que hay mas tranquilizador que saber que si te ataca una horda de insectos gigantes un ejercito eficaz dirigido por un gobierno competente estará ahí para salvarnos?.

El choque contra el muro viene, cuando la realidad es que no pueden hacerlo. No pueden salvarlos. Las ciudades son destruidas y los seres queridos, a pesar de todo, mueren. La realidad que no vemos es que cada uno tiene que salvarse a si mismo primero para ayudar a otros y que los que mueren para preservar el buen funcionamiento de su mundo, y de su gobierno supuestamente eficaz, son precisamente los ciudadanos y los civiles a los que deberían proteger. Ellos son los cimientos que sostienen los edificios y a la vez, la bola de demolición, el ladrillo y el obrero que lo coloca.

A pesar de lo divertido que resulta ver en la pantalla toda esa espiral de violencia, sangre, armas laser y trozos de arañas gigantes volando por ahí, es increíble como Starships Troopers, nos enseña sin tapujos que todos, absolutamente, estamos hechos de la misma piel, carne y huesos. Que los que nos dirigen, son tan inútiles, como lo podríamos ser nosotros mismos. Que nos hemos creado una sociedad y unos principios morales orientados a preservar una seguridad y un bienestar efímero, artificial. Y que, con ello, hemos ido perdiendo capacidad para hacernos preguntas, tratar de entender, evolucionar y con ello intentar mejorar el mundo.

En el cine, lo falso y lo exagerado, puede resultar de una sinceridad apabullante, al mismo tiempo, que hace de lo auténtico una caricatura. Y esto, creo,  Verhoeven lo sabe muy bien.