Viñetas

Fuera de Onda 2010-2016

En efecto. Esto es un adiós. El blog quedará aquí como reflejo de todas las tonterías que escribí en una época concreta, pero esta es la última vez que se actualiza.

A partir de ahora, mas que seguir escribiendo, VOLVERE a escribir en http://laondaescalofriante.wordpress.com donde si os apetece, podréis volver a leerme, si tenéis los permisos de lector beta, pidiéndome registro.

Han pasado dos años desde la última actualización. Era TAN PERFECTO el hecho de que algo tan inspirador como Magical Girl fuese finalmente reconocido por la crítica de este país, que no quise taparla con ninguna otra cosa, porque para mi, es lo más importante que ha ocurrido en el cine español, jamás. Un auténtico cuento de hadas y una luz en la oscuridad.

Mas de tres años han pasado también de aquel Desde el Infierno donde aprendí muchas cosas y no solo en el terreno de la experiencia de rodaje, sino en el de las relaciones personales. Mucho bueno y también bastante de lo amargo, inevitable, me temo, cuando intervienen otros intereses que poco tienen que ver con el arte de contar cosas con imágenes. En realidad si soy o no mas sabia después de aquello, es relativo, pero lo que es seguro es que soy mas vieja y estoy, definitivamente, mas cansada.

Han pasado cuatro años desde que nos dejó a los 87 años, un cineasta en apariencia excéntrico y al mismo tiempo el más lúcido que conocí. Cirilo me demostró que LA HISTORIA ES LO ÚNICO QUE IMPORTA (y contarla bien) y si acaso algo esta por encima son las personas, no los detalles como el dinero, la edad o la formación académica que no importan lo más mínimo cuando se quiere DE VERDAD crear algo. También demostró, no solo a mí,  que se puede mover a un equipo de 30 personas sin apenas más esfuerzo y más promesa que la de pasar un rato inolvidable. Sin él, ahora probablemente ni estaría pensando en publicar lo que escribo (ni mucho menos filmarlo), donde quiera que esté, GRACIAS INFINITAS por abrirme los ojos.

Gracias a todos los que me leyeron y me comentaron. Gracias a twitter cuando no era el festival de la pataleta, allá en 2010. Gracias al ya desaparecido Focoforo por acogerme y algunas personas que conocí allí (aún a día de hoy me dan la vida de vez en cuando). Gracias al festival de SITGES siempre, si no pasa nada raro, este año lo volvemos a dar todo. Gracias a Carlos Vermut por EXISTIR, aunque no hiciese cine y se dedicara a plantar alcachofas mutantes en Okinawa le querría igual. Gracias a Mikel Knao, donde quiera que se encuentre ahora. Gracias a Nacho Vigalondo, porque aparte de ser de lo poco que sigue valiendo la pena en ese (esto lo he dicho ya) festival de la pataleta que es twitter, su último post en El País sigue enlazando a este blog, me siguen llegando visitas de ahí y me parece alucinante porque en breve este será otro BLOG MUERTO ENLAZANDO A UN BLOG MUERTO y hemos creado el Zombi Blog sin saberlo.

Y ya, lo dejo aquí que son las tantas… HASTA SIEMPRE :`)

Orixás y viñetas

He de confesar que no me compro un cómic nuevo desde hace mas de un mes. No es que haya dejado de gustarme leer tebeos, tengo la suerte de que mi pareja se lo compra prácticamente todo y leer de gorra siempre es un placer cuando eres pobre like the rats. Con miles de cosas pendientes de lectura y 20 más acumulándose cada mes, me lo tomo con calma porque se que jamás me lo voy a leer todo -también se que no hay necesidad de leerlo todo-. De todos modos, donde quedan lagunas no hay mas remedio que rellenarlas, los dos últimos tebeos que me compré fueron Tambores de El Torres y Memorias de la tierra de Miguel Brieva.

No os cuento lo de Memorias de la Tierra, porque mi autor favorito quizá sea Brieva y me pondré mucho mas empalagosa de lo normal; Si solo pudiera salvar un libro de mi estantería seguramente sería uno de los suyos. Un día de estos le tengo que dedicar una entrada. Será preciosa. Pero hoy NO.

Nos quedamos con El Torres, uno de los autores que mas me sorprende del panorama nacional y no solo porque sea uno de esos elegidos guionistas que ha cruzado el charco, pues aunque hay bastantes dibujantes españoles trabajando para la industria del cómic USA, parece que no es tan habitual con los escritores. Mi interés por sus historias viene desde el riesgo de hacer género de terror puro. Fantasmas, zombis, vudú, personas atormentadas que se debaten entre el frío escepticismo y el mas allá.

En el caso de Tambores, siendo sincera, es un tebeo que me ha dejado un poco fría respecto a los dos trabajos que ya había leído; El Velo y El Bosque de los Suicidas. En estos dos primeros álbumes, de una narración introspectiva, casi claustrofóbica, se encaja a la perfección el estilo de Gabriel Hernandez y junto con el tratamiento de los personajes, consigue transportarme a la historia con esa inquietud que solo se consigue desde el terror bien construido. Además, admito que siento cierta debilidad hacia El Bosque de los Suicidas, por ser un cómic de terror a lo japonés -en digna representación patria- al estilo The Ring, muy logrado y concebido casi como un homenaje al género.

Volviendo a Tambores, en esta, como en las anteriores se mantiene una linea argumental similar: “Investigación policial de ciertos crímenes ocurridos en extrañas circustancias, con un protagonista atormentado de por medio que es el punto clave y el elegido para que le sea revelada la verdad“.  No le encontré demasiada chicha, además de parecerme excesivamente revelador, previsible si queréis. Tal vez haya influido en mi percepción, el ser un tanto ilusa al creer que, solo por el hecho de tratar el tema que mas me interesa de cuantos ha tocado este autor, sería suficiente para considerarlo una obra maestra. Igual me he pasado con las expectativas. Aún con todo, a mi no me acabó de provocar ese desasosiego incómodo de los dos mencionados anteriores.

No obstante, si tengo que destacar algo de Tambores es el magnífico trabajo de documentación que se desprende de cada viñeta, en cada Orixá, en cada rito y en cada sacrificio; Y aunque haya mezclado la santería con religiones afrocaribeñas es notable el hecho de que se “salte las reglas” con conocimiento de causa, de forma inteligente. El Torres consigue que el Vudú y el Candomblé, no sea solo una excusa para hacer un cómic de terror, con un tema inusual, sino que es la verdadera alma de Tambores e impregna toda la historia como un halo invisible.

Para terminar, diría que no me gusta demasiado que se hagan tan pocos cómics de terror nacional -para mi nunca son suficientes- y encuentro unas carencias terribles, cuando ahora mismo se me ocurren al menos media docena de autores, que podrían aventurarse en el terreno del horror sin despeinarse y seguramente con magníficos resultados. Ojala lo hagan. En mis sueños.  Y si no, siempre me quedaran los benditos japoneses.

Paco Alcazar me da miedo…

No tiene nada que ver, pero sorprendentemente Paco Alcázar me pareció un hombre muy majo y muy buena gente, le vi en el salón del comic hace un par de años y creo que es de lo mas “no he roto un plato nunca” que vi en la vida, pero es que leo su nuevo libro (que es una recopilación) y me quedo MUERTA. Aunque el prólogo me ha gustado mucho, sabe reírse de si mismo, de eso no hay duda.

Me alegro de que haya dado rienda suelta a su creatividad con algo tan inofensivo como los comics. Enhorabuena Paco, has conseguido que me recorra un escalofrío leyendo tus tiras. Y como yo no sabría decirlo mejor, toda esta entrada no era mas que una excusa para dejaros un enlace a una de las mejores críticas de un tebeo que he leído últimamente: El esperpento del siglo XXI